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Dios habla de diferentes maneras

Lo más importante para comprender a Dios y tener una experiencia con Él depende de reconocer, con claridad, el momento en que está hablando. Si un cristiano no reconoce cuándo Dios habla, ¡no funciona lo fundamental de su vida cristiana!

La Biblia revela que Dios habló en muchas ocasiones y de diversas maneras. En el Antiguo Testamento, algunas de las formas en que las personas lo oyeron hablar fue por medio de:
• Ángeles (ver Génesis 16)
• Visiones (ver Génesis 15)
• Sueños (ver Gériesis 28:10-19)
• Urim y Tumim (ver Éxodo 28:30)
• Acciones simbólicas (ver Jeremias 18:1-10; lsaias 20)
• Un silbo apacible (ver 1 Reyes 19:12)
• Señales milagrosas (ver Éxodo 8:20-25)
• Profetas (ver Deuteronomio 18:18-22)
• La zarza ardiente (ver Éxodo 3:1-4)

Al estudiar pasajes del Antiguo Testamento, podemos ver cuatro factores importantes presentes en cada ocasión en que DIOS habló. La experiencia de Moisés y la zarza ardiente, que se registra en Éxodo 3, brinda un buen ejemplo. Casi siempre, cuando Dios habló, se comunicó con el oyente de un modo único.
Cuando Dios habló, la persona supo que era Dios.
Cuando Dios habló, la persona entendió lo que Dios dijo.
Cuando Dios habló, ese momento fue el encuentro con Dios.

Ahora, ¿por qué nos es tan difícil saber cuando Dios habla?
El pecado nos ha afectado tan profundamente (ver Romanos 3:10-,11), que ni tú ni yo comprendemos la verdad de Dios a menos. Que el ES nos la revele. A continuación, he resumido algunas de las maneras en que ciertas personas bien intencionadas procuran discernir la voz de Dios. Sin embargo, interpretan la enseñanza de la Biblia de manera errónea.

Pedir una señal milagrosa: De cierta forma es una forma de incredulidad, “La generación mala y adúltera demanda señal..” Mateo 12:39 Buscar un método: Dios quiere una íntima relación de amor con nosotros para que sólo dependamos de Él y no en un método. No nos vaya a pasar como la persona aquella que tenía el método de todas las mañanas abrir su Biblia al azar y con los ojos cerrados apuntar un versículo a través del cual ella cría que Dios le daría el mensaje para ese día.

Un día abre su Biblia y resulta que el versículo que señaló fue: “Y arrojando las piezas de plata en el templo, salió, y fue y se ahorcó”. Mateo 27:5 Obviamente no le satisfizo y volvió a aplicar su método y elije otra cita, esta vez fue: “…Vé, y haz tú lo mismo". Lucas 10:37, a estas alturas estaba toda atemorizada por la secuencia de las citas.

Finalmente pensó, la tercera es la vencida y eligió otra cita y esta fue: “…Lo que vas a hacer, hazlo más pronto". Juan 13:27. Dios no quiere ser sustituido por métodos.

El método de “nombrarlo y decretarlo o declararlo”: Finalmente son palabras declaradas que hacen a Dios nuestro esclavo (o pretenden hacerlo) y que están en opuesta posición a la de ser siervos sujetos a las decisiones de Dios, como Jesús nos enseñó, “Yo no he hablado por mi propia cuenta; el Padre que me envió me ordenó qué decir y cómo decirlo”. (Juan 12:49).

Puertas abiertas y cerradas: Algunas personas hacen lo siguiente, «Señor, necesito saber sí debo tomar este empleo en particular. Voy a decirles que lo acepto, pero te ruego que detengas el proceso si no quieres que lo torne». En cada situación, la oración de esas personas es: «Detenme si me equivoco y bendíceme si acierto». El único problema es que las Escrituras no describen ese modelo para conocer la voluntad de Dios.

¿Cómo sé cuando Dios habla?
Reconocer la voz de Dios no depende de perfeccionar un método ni descubrir una fórmula. Depende de una íntima relación de amor con El. Quienes no tienen esa relación, no oyen lo que Dios está diciendo. (Ver Juan 8:47). Él se comunicará en forma singular en la intimidad de tu andar con Él, por eso, tu relación con Él es de suma importancia. La clave para reconocer la voz de Dios: una relación de amor.

Bendiciones.